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COMO DUELE LA LIBERTADORES

Por: Eddie Fleischman

Esta nueva semana de la Copa Libertadores volvió a traer un saldo negativo de resultados para los equipos peruanos. Ésta sin embargo y lamentablemente, no es una novedad. Por las circunstancias y los hechos vistos nos estamos obligando, ya no a analizar resultados, sino a tratar incidir por enésima vez en los diagnósticos del fútbol peruano con la permanente desilusión de que no hubo, ni hay médico que lo resuelva con prontitud.

Esta vez Melgar cayó sin atenuantes ante San Lorenzo, con algunos pasajes de aceptable juego que no alcanzan para el consuelo. A Cristal se le dio por fin el triunfo ante la Universidad de Concepción que, aún abajo en el marcador y con un hombre menos, creó zozobra en el arco de Alvarez. Sin que le sobre nada, una actuación mejorada de los rimenses pero que no da para mucho más.
Y Alianza finalmente, tuvo que visitar el monumental de Núñez sin público, ante River, campeón vigente del torneo, que a media maquina goleó 3-0 y sobre todo, puso en evidencia la pobreza competitiva del cuadro de Russo. Alianza presuntamente, se había fortalecido para jugar la Libertadores, pero está pagando tributo a la improvisación. Casi al cierre de la temporada 2018 Pablo Bengoechea seguía como técnico en este año. Se incorporó jugadores que él recomendó. Finalmente el uruguayo no se quedó, los íntimos tardaron en encontrar al técnico y éste no ha podido plasmar una idea en el rectángulo verde. 
Es cierto que Russo ha tenido poco tiempo, pero no es menos real, que el argentino esperaba otro nivel de respuestas de la plantilla. ¿Debió saberlo antes de asumir? Quizás, pero esa evaluación es solo posible cuando se está en la cotidianidad de dirigir al equipo. También es verdad que Russo ha hecho muchos cambios en determinadas posiciones y, tal como anunció tras la derrota ante Palestino, ha variado el dibujo táctico. Sin trabajar lo suficiente, es evidente que está en la búsqueda de alguna fórmula que no haga a su equipo tan vulnerable. Y no la encuentra. Lo que permite leer entre líneas, que no está habiendo ni respuestas individuales, ni respuestas colectivas. Y las responsabilidad son compartidas. En general en los equipos peruanos, los futbolistas tienen carencias conceptuales y técnicas producto de un discreto trabajo de base, que impiden lograr armonía y equilibrio en sus equipos, los técnicos por su lado, en ocasiones potencian jugadores y logran un cierto funcionamiento y en otras, como en esta de Alianza, tardan más. Lo real es que los blanquiazules no defienden bien, no trabajan en bloque, no se vinculan bien y de forma asociada con la pelota y no muestran contundencia ofensiva. Defectos que brotan nítidos ahora cuando vemos al equipo victoriano; pero que perfectamente aplican a otros equipos peruanos en sus presentaciones fuera de nuestras fronteras y no son exclusividad de Alianza.

¿Qué hacer? Por estos días lo primero es que vuelva a aguas calmadas la Federación Peruana de Fútbol que está intentando navegar en plena tormenta. Cuando eso suceda, hay cambios traumáticos que se deben dar si se quiere auténticamente pegar un salto competitivo en un mediano plazo si se planifica y ejecuta bien. El detalle de eso sin embargo, será materia de un nuevo contacto con ustedes.

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